La Embajada de Irlanda acompaña el proyecto educativo “Mi Hogar, Mi Escuela”
El proyecto “Mi Hogar, Mi Escuela” del Hogar María Luisa se encuentra actualmente en funcionamiento con el acompañamiento y cofinanciamiento de la Embajada de Irlanda.
Este apoyo representa un importante respaldo al trabajo que realizamos todos los días para garantizar el derecho a la educación de niños, niñas y adolescentes que viven en nuestras casas hogar luego de haber atravesado situaciones graves de violencia, negligencia y vulneración de derechos.
En Hogar María Luisa creemos que la inclusión educativa no puede pensarse solamente como la posibilidad de asistir a una escuela. Muchos de los chicos que acompañamos llegan con trayectorias escolares profundamente interrumpidas, dificultades de aprendizaje, experiencias traumáticas y una enorme fragilidad emocional producto de las situaciones vividas.
Por eso desarrollamos “Mi Hogar, Mi Escuela”, un proyecto educativo integral que acompaña a cada niño y adolescente según sus necesidades particulares, respetando sus tiempos, historias y procesos.
El proyecto incluye:
* apoyo escolar personalizado
* articulación con escuelas y docentes
* reinserción educativa
* acompañamiento emocional
* orientación vocacional
* talleres grupales
* desarrollo de habilidades para la vida y la autonomía
Todo el trabajo se realiza desde un enfoque informado en trauma y dentro de un modelo integral de cuidado que busca que cada chico pueda volver a aprender, confiar y proyectar un futuro posible.
Actualmente el proyecto acompaña cada año a entre 80 y 90 niños, niñas y jóvenes de entre 4 y 21 años que viven en nuestras tres casas convivenciales.
A lo largo de este tiempo hemos observado avances muy significativos: mayor continuidad educativa, mejoras en el aprendizaje, disminución de la frustración escolar, participación en actividades educativas y recreativas y mejores condiciones emocionales para afrontar procesos tan complejos como la adopción o el egreso hacia la vida adulta.
El acompañamiento de la Embajada de Irlanda nos permite fortalecer este trabajo, ampliar herramientas educativas y seguir construyendo oportunidades reales de inclusión para chicos y chicas que necesitan mucho más que una vacante escolar: necesitan adultos que crean en ellos y acompañen sus procesos.
En este marco, recientemente recibimos la visita de representantes de la Embajada de Irlanda, con quienes pudimos compartir el trabajo que venimos realizando, los avances del proyecto y el impacto concreto que este acompañamiento genera en la vida cotidiana de nuestros chicos y chicas. Fue también una oportunidad para intercambiar miradas, desafíos y seguir fortaleciendo este trabajo conjunto.
Para nosotros este apoyo representa además un reconocimiento a casi 150 años de trabajo institucional y al compromiso de todo un equipo que sostiene diariamente espacios de cuidado, reparación y oportunidades.
Porque creemos profundamente que después de todo lo que atravesaron, cada niño merece volver a sentirse capaz de aprender, crecer y soñar.


