Falta de hogares para adolescentes en Argentina: una problemática urgente que afecta a las mujeres

En Argentina, cada vez más adolescentes necesitan ser separadas de sus entornos para estar a salvo. La falta de espacios adecuados y cercanos profundiza su vulnerabilidad. Esta es la historia de por qué abrir un hogar a tiempo puede cambiarlo todo.

Cuando la protección llega tarde, también es violencia

Hay chicas que, con 13, 14 o 15 años, ya saben lo que es tener que irse de su casa para poder estar a salvo. No eligen irse. No eligen lo que vivieron. Pero sí necesitan que alguien llegue a tiempo.

En Argentina, cuando los derechos de un niño, niña o adolescente son gravemente vulnerados, el Estado debe intervenir. A veces, eso implica tomar medidas excepcionales de protección: separarlos de su entorno familiar para resguardar su integridad. Es una decisión difícil, pero necesaria cuando el cuidado falla.

En los últimos años, esta necesidad no dejó de crecer. Entre 2021 y 2024, la cantidad de chicos y chicas incluidos en el sistema de protección aumentó de manera sostenida. Y dentro de esa realidad, hay un dato que interpela especialmente: las adolescentes mujeres son quienes más frecuentemente requieren este tipo de medidas.

Pero el problema no es solo la necesidad de protección. Es también la falta de respuestas a tiempo.

Porque cuando no hay vacantes, las chicas esperan. Y en esa espera, muchas veces, siguen expuestas. Esperar también es una forma de desprotección. Llegar tarde también es una forma de violencia.

Hasta diciembre de 2023, en San Martín y zonas cercanas no existía un espacio especializado para adolescentes mujeres. Esto significaba que, ante una situación de urgencia, debían ser trasladadas a instituciones ubicadas a más de dos horas de distancia o quedar en listas de espera sin certezas. En una etapa de la vida donde los vínculos, la escuela y la cotidianeidad son fundamentales, esa ruptura profundiza aún más la fragilidad.

Frente a esta realidad, el Hogar de Niños María Luisa decidió dar un paso necesario. Así nació la casa de adolescentes mujeres: un espacio pensado para alojar, cuidar y acompañar procesos complejos, pero también para sostener lo cotidiano. Porque proteger no es solo garantizar un techo. Es permitir que una adolescente pueda seguir yendo al colegio, mantener sus amistades, reconstruir su confianza y proyectar un futuro posible.

Te presentamos la Casa de Adolescentes Mujeres:

Desde su apertura en noviembre de 2023, el hogar comenzó a recibir a chicas que, hasta hace poco tiempo, no tenían un lugar cercano donde ser cuidadas. Hoy, 24 adolescentes forman parte de este espacio. Muchas de ellas, hace apenas tres años, habrían sido parte de una lista de espera.

El camino, sin embargo, no termina ahí. Porque la pregunta sobre qué sucede al cumplir los 18 años sigue siendo urgente. La mayoría de estas jóvenes no cuenta con redes familiares o recursos que les permitan una autonomía inmediata. Por eso, el proyecto se amplió con la apertura de una casa de pre egreso, que acompaña ese pasaje hacia la vida adulta con mayor sostén, herramientas y oportunidades.

Este trabajo no es aislado. Es parte de un compromiso cotidiano que busca reparar, acompañar y construir nuevas oportunidades. Es entender que cada historia necesita tiempo, presencia y vínculos que sostienen.

En el mes de la mujer, poner el foco en las adolescentes es también reconocer una realidad que muchas veces permanece invisible. Es hablar de desigualdades, de violencias, pero también de posibilidades.

 

Porque cada espacio que se abre a tiempo cambia una historia.
Porque cada oportunidad que se construye permite proyectar un futuro distinto.

Y porque ninguna adolescente debería atravesar este camino en soledad.

No estás sola.
 Pero para que eso sea real, hace falta algo más: una sociedad que llegue a tiempo.

Por eso te invito a sumarte a este programa como donante mensual: 

https://hogarmarialuisa.org/donar-hoy/