La semana pasada acompañamos a L a un control oftalmológico luego de una primera cirugía ocular. Lo que parecía ser un control de rutina cambió rápidamente: los médicos detectaron una situación que debía ser intervenida de urgencia al día siguiente. Era viernes y la operación debía realizarse el sábado.
En pocas horas hubo que organizar todo. Preparar a L emocionalmente, coordinar voluntarios, resolver traslados, acompañarla en el proceso y asegurarnos de que pudiera llegar tranquila y contenida a la intervención.
La cirugía se realizó en el Hospital Oftalmológico Pedro Lagleyze y la atención fue excelente. La intervención fue ambulatoria, pero requiere controles diarios para seguir de cerca la evolución de su ojo. Eso significa trasladarla todos los días desde Villa Ballester hasta Caballito para sus consultas médicas.
La primera buena noticia es que su recuperación evoluciona favorablemente.
La segunda es que pudimos contar con todas las personas necesarias para que L tuviera exactamente lo que necesitaba.
Detrás de algo que parece simple, que un niño llegue a una consulta médica, hay muchísimo trabajo invisible. Hay profesionales que planifican y toman decisiones, voluntarios que colaboran con los traslados y adultos que contienen emocionalmente en momentos difíciles.
L llegó al Hogar María Luisa con múltiples desafíos y uno de ellos tiene que ver con su visión. Desde el primer día supimos que iba a necesitar un acompañamiento muy comprometido y sostenido en el tiempo.
Pero también sabíamos algo importante: que nuestras casas deben priorizar, siempre que sea posible, que los hermanos puedan crecer juntos. Porque creemos que la inclusión y el cuidado tienen que ser en primera persona, contemplando la historia y las necesidades particulares de cada chico.
En Hogar María Luisa trabajamos para que cada niño pueda acceder al mejor acompañamiento posible, aun cuando los desafíos sean complejos.
Todos los niños deberían poder acceder a la atención en salud que necesitan para estar bien.
Y cuando un niño atravesó situaciones de maltrato, negligencia o desprotección, el acompañamiento tiene que ser todavía mayor.
Porque cuando falta una familia que pueda cuidar, el compromiso pasa a ser de toda la comunidad.
Por eso hoy te pedimos que te ComproMETAS.
Para que cada chico pueda recibir el cuidado, la atención y las oportunidades que merece 💛
Y un enorme gracias a todas las personas que ya se sumaron y hacen posible este acompañamiento todos los días.


